A veces te despiertas como si el sueño que has tenido fuese
una extensión de ti, algo tan real, que al darte cuenta de que no lo era, que
era solo una ilusión, te deprime.
Llegas a odiar tu vida y a ti mismo durante un pequeño
instante; ese instante en el que abres los ojos y te incorporas de la cama a
las 7:10 a.m.
O al menos eso marca el radio-reloj, porque en ese momento
no sabes ni donde ni cuando vives.
Te sientes desorientado, como si estuvieses buscando volver
al pasado o algo parecido, como si sólo por quererlo, se hiciese realidad.
Pero llega el momento en el que hay que levantarse, y
enfrentarse cara a cara con el mundo real.
"Sólo ha sido… un sueño. Sí, una pesadilla.”

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